Silvia Jaén, es feminista, Presidenta de Gamá, Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Canarias y Secretaria General de la FELGTB. Nos contó que el área de políticas lésbicas de la Federación, se ha fortalecido, y que el 2008 será el año de la visibilidad lésbica en España.
Por Cecilia Riquelme
¿Cuál crees que fue el aporte de las lesbianas a los logros que han obtenido?
Las lesbianas le dimos al matrimonio un tinte más allá del reparto de bienes. El VIH Sida despertó el miedo entre los hombres, en ese momento se empieza a pensar, qué podemos asegurar para nuestras parejas. Esa primera perspectiva fue masculina, porque eran ellos quienes morían y quienes perdían y sentían que no se les estaba reconociendo. En la lucha por las parejas de hecho, antes del matrimonio, ahí entramos las lesbianas a opinar. Y cuando entramos en el matrimonio, ya había un discurso generado, de quienes apoyaban que hubiera normativa que reglara las relaciones de pareja entre personas del mismo sexo y quienes no. Quienes estuvieron de acuerdo introdujeron en la discusión, por ejemplo, la realidad de los hijos y las hijas, de una manera mucho más vital que lo que traían en el discurso los hombres.
Creo que en España, en el momento que se empieza a hablar del matrimonio y ley de parejas, las mujeres lesbianas ya estábamos bastante empoderadas en nuestros propios grupos, con lo cual siempre estaba la voz de nosotras.
¿En qué momento las organizaciones se fusionan, existieron colectivos sólo de lesbianas?
Sí claro, y existen. Creo que fue una función práctica y probablemente de cansancio. Los grupos de lesbianas, estaban muy implicadas en el movimiento feminista, y hubo un momento que nos cansamos de discutir con nuestras compañeras feministas, sobre la necesidad de que nuestras reivindicaciones fueran en primera línea de batalla. Teníamos la empatía personal, pero no teníamos la empatía del discurso político, ni teníamos la prioridad en el organigrama de lo que se planteaba. Y así, por esta solidaridad que nos une a todas, nos callamos cinco años, siete, ocho, pero llegó un momento en que dijimos: sabes qué, igual la solidaridad la comparto contigo pero la lesbofobia ya no la puedo seguir aguantando. Así que, como mis derechos siempre son los que se relegan, me voy a luchar donde mis derechos van a ser igual de importantes, y luego igual vuelvo.
Siempre hubo grupos mixtos. También en algún momento, con la perspectiva de género, muchos gays, no todos, se barnizaron de un matiz feminista. Entonces, en lo que tenía que ver con nuestra lucha, para los derechos de lesbianas y gays (más tarde se incorporan los de los transexuales), creo que nos entendíamos o por lo menos nos respetábamos y lo que se acordaba se cumplía, cosa que no pasaba con las feministas. Tomábamos acuerdos entre cuatro, luego otras dos decidían que no y llegábamos al 8 de marzo y volvíamos a tener la misma discusión, que era más importante cualquier otra cosa que enarbolar las banderas lésbicas. En ese sentido, nos frustramos, nos cansamos. Entonces dijimos, sabes que prefiero un compañero gay, que a lo mejor me paso siete meses para explicarle una idea, pero finalmente la entiende y comparte la lucha y no me deja con el culo al aire, a medias.
¿Qué pasa con la visibilidad de las lesbianas en España? Por ejemplo, sabemos que hay menos parejas de lesbianas que se casan que gays, ¿esto tiene que ver clóset?
Mirar la perspectiva de la consecución del logro del matrimonio sobre las cifras de la gente que se casa, es una perspectiva hetero-patriarcal. No se puede tener, en mayor o en menor medida un derecho, en función de quien lo cumple. No es significativo tener el derecho al divorcio en función de cuanta gente se divorcia, sino que quienes tengan la necesidad de divorciarse tengan la opción de hacerlo. El que haya gente que no se case, para mi es un apoyo, porque es conciente del derecho.
Sobre la visibilidad de las lesbianas, te podría decir que más del 50% de los colectivos importantes del Estado español lo presiden lesbianas. Quien presidió anteriormente la Federación, Beatriz Gimeno, nos dio una visibilidad increíble, porque en todas las entrevistas estaba ella; casualidad que sentimentalmente Beatriz está unida a Botti, que es una mujer que se ha ganado la visibilidad a pulso. Es la única mujer lesbiana que en la última encuesta de las 10 mujeres más importantes de España. Desde el punto de vista activista, hemos ganado un espacio absolutamente indiscutible; tanto así que ningún gay, bi o trans probablemente cuestione, que cuando una lesbiana hable de derechos LGTB esté realmente hablando de los derechos de todas esas comunidades. Antes, cuando una lesbiana hablaba, se refería a derechos lésbicos, no se nos presumía la capacidad de hablar de la comunidad en su totalidad. Por ello se entiende, que ahora muchas de las presidencias lo lleven mujeres. Esta reflexión es sumamente importante, lo que no quiere decir que las activistas lesbianas representemos la realidad lésbica global. Hay un espacio político, donde estamos, pero luego hay un espacio social, que cuando nos salimos del discurso político, estamos invisibilizadas, incluidas las activistas, o por lo menos no en los planos de visibilidad similares a los que tienen los gays.
Creo, y esta es mi propia reflexión, que es momento que las lesbianas dejemos de tener un discurso victimista y asumamos nuestras responsabilidades sobre ese tema. Ejemplo: llamaron los medios de comunicación cuando se aprobó el hecho de que dos mujeres en matrimonio tenían la tutela compartida de los hijos en igualdad de condiciones que un matrimonio heterosexual. Se quiso hacer un reportaje, pero las mujeres no quieren salir. Llega un momento que las activistas que estamos hasta el moño de salir en la prensa y en la tele, decimos, este es un derecho de familia y esto lo tiene que defender la gente de la calle. No puedo usar a la vez la chaqueta política, la chaqueta activista, la chaqueta feminista y ahora voy a tener que simular con mi pareja que somos la familia ideal. En ese sentido, habría que valorarlo como cualquier otro componente de las mujeres en la sociedad. Que parte llevamos nosotras de nuestro propio impulso social. Evidentemente al ser lesbianas no vamos a negar que estamos doblemente discriminadas todavía, pero también es cierto que nos falta el valor, que tienen por ejemplo las personas transexuales, de decir: y a mi qué si a ti no te parece, yo me muestro porque a mi me gusta . No tenemos el valor que han tenido muchos gays, que salen en la tele y lo asumen y a ver quien les quita el trabajo. Creo que ahora el miedo no es real, no es que no exista, es que no es real en la magnitud que se siente. Dudo, que si hoy una actriz dice que es lesbiana públicamente vaya a dejar de trabajar, dudo que si una política dice que es lesbiana vaya a dejar de tener representación política, pero creo que tienen el miedo a eso, y los miedos sólo se baten de frente. Entonces, la parte que podemos tener como responsabilidad como activistas lesbianas es ser capaces de impulsar a las mujeres de la sociedad lésbica para que hagan ese trabajo diario. Podemos demostrar con datos, con estadísticas, con nuestra propia vida, que realmente no pasa nada, pero si no dan el paso, poco más podemos hacer.
En cualquier caso la federación en estos momentos, tiene como eje principal que el 2008 sea el año de la visibilidad lésbica. Estamos organizando una serie de actividades para que así sea. Ahora en el área de políticas lésbicas de la FELGT hemos desarrollado un área fuerte, en la que hay varias sub-secciones que son capaces de trabajar en la diversidad lésbica; esto es importante, porque no sólo tenemos una necesidad, tenemos tantas necesidades como diversidades lésbicas hay: salud, educación, familia, inmigración, y tenemos distintas cosas que debatir. Al implicarse muchas más mujeres en el área, tenemos la posibilidad de hacer un abanico mayor de trabajo y de llegada a la sociedad.
Las III Jornadas de Políticas Lésbicas marcan un antes y un después, para la Federación y para el movimiento lésbico. A partir de ahí nacerá la planeación de todo el 2008, porque no sólo se trabajará la visibilidad de las lesbianas, sino también aspectos culturales, salud, familias, las distintas maternidades, la realidad de inmigrantes, la realidad de las lesbianas en las cárceles, sobre las mujeres transexuales lesbianas, y cada subgrupo apostará por proyectos específicos. Hay cuatro pilares que serán prioridad, estos son: el trabajo, la visibilidad social, la salud y la cultura. Por ejemplo, se harán exposiciones; se trabajará la perspectiva específica de las lesbianas en la educación; en el trabajo, grandísimo hueco donde nos perdemos, el miedo a perder el trabajo, la visibilidad en el trabajo, como eso puede potenciar el acoso, el mobbing en el ambiente laboral, para ello haremos un trabajo específico con los sindicatos… todo esto se irá repartiendo en el año, con momentos importantes como el 8 de marzo, el 25 de noviembre, el 28 de junio.
¿Hay un semillero en España de activistas jóvenes?
Fuertísimo. Una de las cosas que más me sorprende. Hay un desfase generacional entre las jóvenes de 16 a18 años y las que ya andamos entre los 35 y los 40. La visibilidad de las chicas de menos de 20 años en la sociedad, es mucho más potente que la visibilidad de las mujeres de más de 30. Entonces, de alguna forma las consecuencias de lo que nosotras hemos trabajado, igual se ha saltado una generación, pero el rendimiento ha llegado, con lo cual hay un semillero necesario. En cuanto crezcan y vean que en la calle pueden besarse, que pueden tener novia, vale, pero cuando empiecen con sus problemas se pondrán las pilas, porque ya existen otras experiencias y tienen las estructuras formadas. Y esta es la parte más cansada de armar, la que menos nos gusta, pero tan importante como el discurso, si no hay formas de articular los discursos, estos mueren. Los discursos se extienden cuando has conseguido generar orgánicamente, formas para que esos discursos vayan llegando. Es necesario generar formas organizativas para que en vez de una persona, sean muchas más, entonces se ganará en diversidad y en impacto.
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